Las mujeres y las elecciones municipales: pocas mujeres ocupan cargos porque pocas mujeres son candidatas

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Si el Congreso ya es un espacio esquivo para las mujeres en Chile (solo un 15,8% del Senado y de la Cámara de Diputados está compuesto por mujeres), las alcaldías lo son aún más: solo un 12,5% de los alcaldes en el país son mujeres. Esto es aún más preocupante si se considera que en las últimas cuatro elecciones municipales este porcentaje incluso ha disminuido desde el 12,9% alcanzado en la elección del año 2000.

Los Concejos municipales, en cambio, son el órgano electo que cuenta con un mayor porcentaje de mujeres en Chile, llegando en la última elección del año 2012 a un 25,2%. No obstante, este porcentaje está lejos de responder a una representación equilibrada de hombres y mujeres. Estos datos dan cuenta de la persistencia de la desigualdad en el acceso al poder y la toma de decisiones que afecta a las mujeres en Chile.

¿Por qué hay más mujeres concejalas y menos mujeres alcaldesas? Parte de la respuesta a esta pregunta se encuentra en los sistemas electorales utilizados en cada caso. A nivel municipal se cuenta con un sistema mayoritario para la elección de alcaldes, y para los Concejales, se utiliza un sistema proporcional con una magnitud que varía entre 6 y 10 escaños dependiendo del distrito. La evidencia internacional muestra que los sistemas de representación proporcional son más amigables con las mujeres que los mayoritarios (Norris, 2000). Esto se relaciona con la ‘magnitud del distrito’, es decir, el número de escaños disponibles en cada distrito, que es mayor en un sistema proporcional. La magnitud del distrito determina a su vez la estrategia del partido para seleccionar a los/as candidatos/as que competirán por esos escaños. Cuando el distrito es uninominal, es decir, cuando se compite por un solo escaño, como sucede con las alcaldías, el partido o conglomerado político, por definición, solo puede ganar un escaño, por lo que no tiene margen para equilibrar la representación de distintos grupos de la población en su lista de candidatos. De esta manera, buscará un candidato que pueda representar al ‘ideario’ de la mayoría, el que en nuestro país suele ser un hombre, blanco y de mediana edad, limitando las posibilidades de otros grupos de la población.

Sin embargo, la existencia de uno u otro sistema electoral no explica completamente la baja presencia de mujeres en el ámbito local, sino que también inciden otros factores relacionados. Lo que muestran las cifras es que pocas mujeres llegan a ocupar estos cargos porque pocas mujeres son candidatas. Desde las primeras elecciones municipales desde el retorno de la democracia hasta el año 2000, se votó únicamente por los miembros del Concejo Municipal, resultando electo alcalde el candidato o candidata que obtuviese el 35% de los votos y perteneciese a la lista más votada. En caso contrario era elegido por los miembros del Concejo. A partir de las elecciones de 2004, hay elecciones separadas de alcaldes y concejales. Desde 1992, los porcentajes de mujeres candidatas a concejales han ascendido desde un 17% a un 26% en la última elección del año 2012. En el caso de las alcaldías, los porcentajes de mujeres candidatas no han aumentado, sino lo contrario, ya que comenzaron con un 17% de candidatas el 2004 y llegaron apenas a un 15% el 2012.

La baja nominación de mujeres candidatas no es una característica de un solo sector político, sino que es una tendencia transversal en los partidos. En la última elección, hubo partidos que presentaron menos de un 10% de candidatas como el PRO y el Partido Radical Social Demócrata (con un 6,8% y un 3,7% respectivamente), mientras que solo dos superaron el 20%: la UDI con un 22,1% y el MAS con un 37,5%. Sin embargo, de este último partido solo resultó electo un candidato, hombre. Los porcentajes de candidatas no son directamente proporcionales con los porcentajes de electas. Hay partidos, como el Socialista, que habiendo llevado a un 17% de mujeres en sus listas de candidatos solo eligieron un 3,3% de mujeres y otros como el Comunista, que habiendo tenido a un 14% de mujeres en sus listas logró que un 25% de sus alcaldes electos fueran mujeres. Ello se explica porque si bien la nominación como candidata es un paso fundamental, no es menos relevante la comuna o territorio en el que se la haga competir, por cuanto hay comunas en la que los electores votan por determinadas tendencias ideológicas, independientemente de si el candidato es hombre o mujer. No basta entonces con nominar mujeres candidatas, sino que es preciso que compitan equilibradamente en comunas donde los partidos tengan posibilidades de elegir a sus candidatos y que no dejen a sus candidatas compitiendo en aquellas comunas donde no tendrán oportunidad.

El rol de los partidos en este ámbito es fundamental. Ellos son los ‘porteros’ de la política, es decir, quienes determinan quienes pueden o no competir. Al ser consultados respecto a las razones por las cuales no nominan a más mujeres la respuesta suele ser que es porque ‘no hay mujeres’. Sin embargo, los registros de militantes en los partidos del Servicio Electoral evidencian que ellas constituyen casi el 50% de los militantes. De acuerdo a los datos del SERVEL, en partidos como el Radical, el PRO, MAS, PRI y Renovación Nacional las mujeres superan el 50%, en la UDI llegan incluso al 60%, mientras que en los restantes están sobre el 45%.

Hace un mes se realizaron las elecciones primarias para las elecciones municipales, y el panorama no fue muy alentador. De los candidatos que compitieron en primarias, un 23% fueron mujeres, cifra que no se acerca ni remotamente al porcentaje que las mujeres representan en la población. La baja presencia de mujeres candidatas en esta elección fue transversal en los partidos políticos: en la Nueva Mayoría alcanzaron un 27%, mientras que en Chile Vamos llegó al 17%. De los candidatos electos en primarias, solo un 19% fueron mujeres. En los próximos días se presentarán las listas de candidatos que competirán en la próxima elección municipal. Será difícil remontar los bajos porcentajes de candidatas electas en primarias, y con ello se puede prever que solo un bajo porcentaje de los nominados como candidatos a las alcaldías sean mujeres. Con esto, difícilmente se logrará aumentar de manera significativa el porcentaje de alcaldesas.

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