Pobreza energética: construyendo una definición participativa y descentralizada

17-nov-2017

La energía es utilizada de diferentes formas en la vida cotidiana. Foto: Pixabay.

¿Para qué utilizamos la energía en nuestras actividades diarias? ¿Para iluminar el hogar, calefaccionar el dormitorio en las noches, cocinar el almuerzo o guardarlo en el refrigerador, ver televisión?  ¿Cuáles de estas actividades son más importantes? ¿Qué obstáculos tenemos para satisfacer las necesidades que requieren algún tipo de fuente de energía? Estas son interrogantes que nos llevan a pensar en su importancia para nuestra vida cotidiana. Y se trata también de preguntas utilizadas para motivar la reflexión con las comunidades locales que participan de la construcción de un concepto aún sin definir en Chile: pobreza energética.

Para alcanzar ese objetivo se han planificado jornadas de participación y diálogo a lo largo del país, según sus diferentes macrozonas climáticas. Se trata de talleres que forman parte del proyecto conjunto entre el Ministerio de Energía y el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo en Chile (PNUD), que busca precisar el significado de pobreza energética para visibilizarla y contribuir a su abordaje a través de políticas públicas efectivas que garanticen su superación.

“El proceso de definición de pobreza energética es un ejemplo de cómo se pueden concebir instrumentos innovadores que tengan en cuenta la vinculación entre los factores económicos, sociales y ambientales a la hora de pensar y planificar el desarrollo, y estamos satisfechos de acompañar un ejercicio que debe estimular el debate público. El desarrollo sostenible pasa por afianzar este tipo de fórmulas integradas que en este caso proporcionará una base para perfeccionar la Política Energética, reducir las desigualdades y la vulnerabilidad y, a la vez, promover la inclusión social” subraya Paloma Toranzos, Oficial de Medio Ambiente y Energía del PNUD.

Cada taller se ha desarrollado en dos jornadas: la primera dirigida a actores regionales del sector público: secretarías regionales ministeriales, gobiernos regionales, municipalidades, universidades, fundaciones y ONG’s; la segunda se realiza con representantes del sector privado, principalmente vecinas y vecinos que residen en las comunidades locales.

El primer encuentro tuvo lugar en la región de Coquimbo y contó con un alto interés por parte de los actores del sector público-privado y sociedad civil. “Tuvimos una gran convocatoria y muy buena disposición de los asistentes, tanto en la jornada matutina como vespertina. No siempre se tiene la oportunidad de reunir a todos los actores para conversar sobre un tema tan importante: acá participaron los municipios, el Gobierno Regional, los ministerios y servicios públicos, la Corporación de Desarrollo Regional, la academia y una empresa eléctrica de la zona. En la tarde pudimos conocer más sobre cómo los habitantes de la Cuarta Región perciben su relación con la energía, y cómo su identidad local y cultural permea esta visión” detalla Leonardo Pimentel, presente en la actividad en su calidad de coordinador del proyecto.

La programación de talleres continuará en diciembre: 4 y 5 de diciembre, Región de Aysén; 7 de diciembre, Región del Bío Bío. Las macrozonas restantes se abordarán el 2018, tras lo cual se tendrán insumos suficientes para la propuesta de un concepto construido de manera participativa y descentralizada, permitiendo así que Chile cuente con una definición de pobreza energética acorde a su propia realidad.

Algunos datos

  • La Agenda 2030 y los Objetivos de Desarrollo Sostenible llaman a los países a avanzar hacia un crecimiento que armonice lo económico, con lo social y lo ambiental. El ODS 7 invita a tomar las medidas para asegurar una energía asequible y no contaminante.
  • Cerca del 10% de la población en Chile no posee sistema de agua caliente. Esta realidad aumenta aproximadamente a un 30% en el sector rural (CASEN 2015).
  • Más del 30% de los habitantes de este país utiliza leña para calefacción. Esto aumenta a cifras cercanas al 75% en el sector rural (CASEN 2015).
  • Un 76% de las viviendas en Chile cuenta con temperaturas inferiores a 17°C en invierno y un 94% con temperaturas inferiores a 20°C en el mismo periodo (Ministerio de Energía, 2015).
Para más información

Pilar Zapata | pilar.zapata@undp.org | 562 2654 1018

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